Qué es un producto devuelto y qué es reacondicionado
Cuando alguien compra algo por internet y lo devuelve, ese producto ya no se puede vender como nuevo,
aunque no lo haya usado nadie. La caja está abierta, el precinto roto o simplemente no se puede volver
a garantizar que esté intacto. Ahí empieza el problema: es mercancía perfectamente útil que se queda fuera
del circuito normal.
Lo mismo pasa con las liquidaciones: excedentes de temporada, cambios de modelo, embalajes
dañados en el transporte, artículos que dejan de catalogarse. Nada de eso está roto. Simplemente no encaja
en una estantería de producto nuevo.
Lo que hacemos es recuperar esa mercancía a escala. Compramos lotes cerrados en los que
nadie sabe todavía qué hay dentro —cientos de artículos distintos, sin ficha, sin precio y sin saber en qué
estado están— y los convertimos en catálogo, artículo a artículo: cada unidad se identifica con su propio
código, se le escribe su ficha, se tasa contra su precio real de mercado y se le busca sitio en el almacén.
Muchos se devolvieron sin llegar a usarse, o casi. Luego vuelven a circulación a un precio que tiene
sentido: pagas por el producto, no por estrenar la caja.
Y «reacondicionado», en nuestro caso, significa exactamente esto: antes de que un artículo
salga por la puerta lo abrimos, comprobamos que esté completo, lo probamos, le ponemos su estado y lo
vendemos con un año de garantía. Lo que no significa es que venga reparado ni devuelto a
estado de fábrica, ni que llegue precintado: si algo no está bien, lo decimos y baja de precio, o
directamente no se vende.